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Esta historia nos cuenta cómo Gichin,  su Maestro Itoru junto una media docena de karatekas se dirigían de vuelta a Shuri por una carretera flanqueada con árboles y se encuentran con un grupo de jóvenes. Me volví hacia Itosu en demanda de instrucciones pero todo lo que dijo fue: ¡Permanecer de espaldas a la luna! Me quedé muy sorprendido, pues pensaba que nuestro maestro nos daría la oportunidad de practicar karate, pero Itosu nos dijo simplemente que volviéramos la espalda a la luna. Aquello parecía no tener sentido. Después de unos minutos me susurró: Funakoshi, ¿Por qué no te acercas y hablas con ellos?  Por un momento la atmósfera presagiaba una gran batalla… Funakoshi se disponía a luchar adoptando la postura del karate e Itosu le dijo “¡No pelees Funakoshi! Escucha lo que tienen que decirte, habla con ellos’’

Antes de poder hablar se acercaron otro grupo de personas que regresaban a casa echando voces, cuando estuvieron lo suficientemente cerca para darse cuenta que iba a haber una pelea, uno de ellos reconoció a Itosu y exclamó “ Usted no es el maestro Itosu?’’ Se volvió a la pandilla diciendo “Es Itosu, maestro del karate y sus alumnos, aunque fueseis diez o veinte no podríais vencerlos, así que mejor pedir disculpas y hacerlo rápidamente.  No se disculparon, pero desaparecieron en la oscuridad

Itosu les dio unas instrucciones que les parecieron misteriosas a sus alumnos: Les ordeno retroceder en el camino y dirigirse a Shuri por un camino más largo, sin decir ni una palabra sobre el incidente y una vez allí les dijo a sus alumnos “¡Habéis hecho un buen trabajo esta noche, muchachos!’’ Más tarde supe que aquella pandilla había ido a casa de Itosu, muy avergonzada, para disculparse. Funakoshi reflexionó “ Creo que ahí se encuentra el verdadero espíritu del karate.  Enrojecí de vergüenza cuando comprendí que, de no haber sido por el Maestro Itosu, habría utilizado mi habilidad y  fuerza contra hombre no entrenados´´*

Esta historia nos hace entender dos cosas: La primera es que nunca debemos pelear contra nadie si no es para defendernos a nosotros mismos, a nuestros amigos y familia (programa cinturón naranja raya) y la segunda que esta historia nos hace pensar que podemos ganar perdiendo como hizo el Maestro Funakoshi, a través de la palabra y el diálogo

*Libro: Karate do, Mi camino de Gichin Funakoshi

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